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azul cerúleo

Si la Gioconda viviera, me habría mandado este autógrafo.
Si ella viviera, seguiría siendo la mujer más guapa del mundo, eso sí, un poco pasada de rosca. Una de esas viejas pintarrajeonas con jersey de leopardo y hombreras generosas, de las que van al binomio y te recuerdan que, ellas en su día, fueron pintadas por fulano, y que toditos los hombres les bebían los vientos. Te dirá, con cigarro en mano que, desde luego, no era por su dinero, sino por su desparpajo. Y así, tirando de peluquín barato, la arruga es bella, te diría la Giconda en el binomio: te invito a una copa, chato.

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